Friday, August 17, 2012

El estorbo


Por las tardes salíamos a tomar el sol. Nos echábamos en la hierba con gafas oscuras puestas para protegernos los ojos de la excesiva luz del verano. Era nuestro ritual. Nos quedábamos horas ahí tirados, como tortugas, sin decir una palabra, de cara al sol, inquilinos temporales de la luz. Cuando empezaba a anochecer, entrábamos a la casa, nos tomábamos un café y salíamos de nuevo afuera a observar las estrellas. Tampoco hablábamos. En realidad, nunca lo hacíamos. No hacía falta. El lenguaje era un estorbo en aquella realidad adormecida.


Una tarde oímos un grito, era más bien un alarido.


Corrimos hacia el lago. Una señora parecía estar ahogándose. Pero al acercarnos, notamos que la atacaba un cocodrilo. Yo atrapé un pato, le retorcí el pescuezo, le amarré una piedra al cuello y lo lancé al lago. El cocodrilo se distrajo con el ruido y la señora pudo escapar. Al acercarse a nosotros, empezó a hablar sin parar, nos contaba la historia de su vida, de cómo se había lanzado al lago en busca de la muerte, pero al verse frente a ella, tuvo mucho miedo.


Nosotros no dijimos nada. Empezamos a caminar rumbo a la casa y ella nos siguió. Le dimos un poco de comida. La señora seguía hablando. No nos agradecía. Nunca lo hizo. Solo hablaba de sí misma, de su existencia miserable, de cómo todos se habían confabulado contra ella. “El mundo conspira contra mí.”


La señora no parecía tener intenciones de irse de la casa. Ya no podíamos tomar el sol en las tardes ni observar las estrellas en la noche. No paraba de hablar.


Un día la llevamos al lago, le retorcimos el pescuezo, le amarramos una piedra al cuello y la tiramos al agua. No nos quedamos a ver lo que podría hacer el cocodrilo.

8 comments:

  1. ¡El pobre cocodrilo se indisgestó!

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  2. ¡Ay! ¿El modernismo está también en el fondo del lago?

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  3. Todo ha ido al fondo del lago, Pedro. Saludos.

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  4. Pobre cocodrilo!!! Nadie merece un bocado tan amargo!!! Y ustedes por que se demoraron tanto en servirsela en bandeja de plata??
    Buenisimo el final. Un abrazo

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  5. Gracias. El cocodrilo es una pobre víctima, daño colateral. :)

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